Superar sesgos peligrosos

Esto es fundamental para superar ciertos sesgos que la economía del comportamiento entiende muy bien. Uno es el sesgo de optimismo, especialmente entre los jóvenes, que sienten que están sanos y que es improbable que se enfermen de gravedad, incluso si se contagian con la COVID-19. Otro es el sesgo de confirmación, la tendencia a buscar información que confirme nuestras ideas, en lugar de estar abiertos a información que pueda contradecirlas. Por ejemplo, vamos a una tienda o a un restaurante sin nuestra máscara, y suponemos que solo porque no nos enfermamos de inmediato podemos dejar de usar la máscara por completo. O pensamos que, porque usamos una máscara y no nos contagiamos, lo único que necesitamos es la máscara y que no tenemos que respetar también el distanciamiento físico, que es tan importante para prevenir el contagio.  De hecho, las máscaras, al igual que los cruces peatonales o los cascos deportivos, aunque son importantes, pueden tener consecuencias imprevistas al dar a la gente una falsa sensación de seguridad. Solo mediante el uso de técnicas de mensajes eficaces, que hagan énfasis en la importancia del mensaje de que tanto las máscaras como el distanciamiento físico son fundamentales, lograremos combatir estos sesgos y crear entornos menos arriesgados en general.

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