Apelar a las normas sociales

Otra estrategia clave es apelar a las normas sociales, esas reglas no escritas que rigen la sociedad. Las máscaras pueden resultar incómodas y verse poco elegantes, pero si vemos que otras personas las usan, podemos sentirnos bien al ponernos una para ayudar a nuestros vecinos y compatriotas a luchar contra la pandemia. Los gobiernos y las empresas pueden incluso apelar al sentido de la moda de la gente, como cuando los camareros usan máscaras de colores y diseños elegantes para animar a la clientela de los restaurantes a hacer lo mismo. O, como ya está sucediendo  en América Latina, cuando los fabricantes locales producen máscaras deslumbrantes con logotipos de los equipos de fútbol, representaciones artísticas de animales y mensajes políticos o sociales. El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, dando ejemplo, ya apareció en televisión con una máscara que lleva el nombre de su país.

La clave está en dar un empujoncito a las personas hacia la mejor combinación de comportamientos que permitan reactivar la economía y salvaguardar la salud de la población en la mayor medida posible. Se trata de proporcionar advertencias e información que les dé a las personas la sensación de que pueden protegerse a sí mismas y a sus sociedades sin generar tanto miedo que las lleve a darse por vencidas y abandonarse a su suerte

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